martes, 29 de noviembre de 2016

OTROS MUNDOS


PARTE CREATIVA

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       9.000 kilómetros separaban dos parejas de ojos que observaban una pareja de lugares separados por siete horas de diferencia. Sin estas lejanías, y sobre todo, si hubieran sabido de las existencias de los continentes del otro, ambos hubieran podido cartearse secretos y descubrir que ninguna de estas adversidades eran problema para que Nezahualcóyotl, coyote en ayunas que acostumbraba a ser lince bravo, reuniese todas las cualidades necesarias para que Jorge Manrique encontrara en él, la calma que le harían perder no mucho tiempo después un par de amores y la muerte de su padre. 

Un Nezahualcóyotl de 70 años, observaba un paisaje diurno, contemplando lo que consideraba tan suyo como familiar. Unas flores que le gustaría contemplar por siempre. Sintiéndolas tan propias como suyas.

Pero aún por encima de ese sentimiento de que las flores, además de libres, le pertenecían, sentía que él mismo, y sobre todo, su alma, por encima de libre, eran, ambas cosas, de las flores.

Y pensó en que tanto amor se merecía unos versos, nacidos de pensamientos tan rojos como sus flores.


En ese mismo instante un Jorge Manrique de 30 lamentaba un corazón nocturno que dolido de un sueño excesivamente real, miraba las estrellas, sin conseguir tranquilizar su dolor.

El dolor de saber que por más suya que considerada el alma y el cuerpo, ambos libres, sólo se le aparecerían en sueños, que tan borroso era que no parecía irreal. ¿pues acaso no era borroso el paisaje ante sus ojos, y las estrellas simples manchas tras un manto lacrimoso?


Y pensó en que tanto dolor se merecía unos
versos, nacidos de pensamientos tan verdes como los ojos de su amada.



''No acabarán mis flores, pues yo no lo quiero así. Del mismo modo, yo no acabaré mientras la naturaleza no lo quiera de esa forma. No habrá un ''hasta la muerte'' más real que el que le prometo a las flores, o lo que es lo mismo, lo que me prometo a mi mismo.


 Bien es bonito pensar que si yo llego a morir y ellas no mueren conmigo, serán cortadas para hacer un ramo que me llevarán a mi lecho, y así, fallecidas por curarme, no cesarán mis cantos incluso si va mi cariño dos primaveras por delante.''
''Vos cometiste traición. Aunque no sé a quién le hablo. Si a la vida que me quita los motivos, a las estrellas que me hacían soñar con contemplarlas a su lado, o a ella, que sólo aparece en sueños para emborronar realidades. Aunque sinceramente, pienso optar por ti, querida amiga, pues me heristes durmiendo, de una herida y el sueño no está hecho para sufrir.



Aunque en el fondo, se que lo que me sufre no es el sueño donde estás sino el insomnio que me genera no poder crear un abrazo donde esta luna nos refleje encima de un tejado que nos hará tan azules como gatos.''

''Yo cantor los elevo si de verdad le dan vida. Si se reparten, cuando las dejo fluir y las dejo ser, si se esparcen cuando llega el viento, no seré yo quien les cierre las puertas a mis flores; por más mías que sean, si ellas deciden conocer mundo yo no seré quien ate su libertad y quien frene su risa. Menos, al saber que podrá alejar vidas ajenas del sufrimiento, y ajenar vidas lejanas del dolor.



También las dejaré caer si lo pide así el ciclo que abraza la Tierra. Pues además así veré cambiar los colores aun cuando las flores se marchitan y amarillecen, demostrando que hasta las más bonitas imágenes, con un par de pisotones humanos pueden crujir y pueden romperse. Pero yo jamás estropearía mis flores. Entre otros miles de motivos, porque sería estropearme a mi mismo.''
 
''No entiendo, al ser desconocido hasta ahora, este deseo de odiarte. Que entiendo que será mayor pasión el deseo de otra tal herida como me distes esta noche. Y en el fondo la querría una y mil veces. Y eso es lo que me enloquece. Que mil versos no serían suficientes para que abrieras los ojos y despertaras tú, de una ensoñación ajena que no la llaga ni mal ni daño que me hecistes.


Perdono la muerte mía, de verdad. Porque me da igual morir y caer si cada vez que desfallezco corro la suerte de mirarte los ojos de frente. Así que si. acepto mi muerte mas con tales condiciones, que de tales traiciones cometáis mil cada día, pero todas contra mí. Yo a cambio, te prometo miles últimos suspiros. Y todos los suspiros muertos que pueda. Prometo mirar la luna tantas noches sea necesaria como para olvidarte, incluso sabiendo lo imposible y utópico que resulta la idea de odiarte tan fuerte como esta noche estoy deseando hacerlo.''

''Y si vuelan, que yo sé que volarán como vuela todo lo bonito a ojos tristes ¿a dónde irán? Serán llevadas allá, al interior de la casa del ave de plumas de oro. Un oro que me recuerda que estas flores seguirán siendo bonitas mientras exista la primavera, pero sin otoño que las marchite, invierno que les tirite, y verano que las seque, no llegarían jamás a ser reales. Y es esta realidad imperfecta lo que las hace perfectas para mi. 


Pero da igual si yo en ellas rozo la perfección, porque lo importante es lo que ellas ven en mi; un enemigo afable que les riega a cambio de que me guarden los secretos, un pie grande que les enseñará a soportar solamente el dolor hecho sin maldad, pero no a medida, porque sé de sobra que su fragilidad y debilidad existe sólo a ojos del público, y que cuando no miramos, ellas danzan y juegan y luchan mil batallas contra vientos huracanados que a priori pudiera parecer le vienen grandes, y con el calor de un valle enfermo. Porque si nace algo tan bonito en este hueco de la Tierra, me gustaría observar lo que hay antes de que las barcos se caigan.

Así que es curioso como nos enamoramos de lo que nos recuerda a la vida, mientras la vida en sí no la disfrutamos. ''

''Se y noto la contradicción que supone todo este alboroto. ¿Pero qué es el amor si no contradicción? Me niego a pensar que es un par de cuerpos. Pues en esta ventana solamente hay uno y no se vio nunca un amor tan grande. Por lo que la importancia no reside en que una persona esté en cuerpo y alma, valiéndome esta noche de lo segundo como justificación a este dolor paulatino.

Aunque el amor correspondido al final sea, simplemente, un puzzle incompleto. O peor, dos piezas que hubiesen encajado de haber sido en un tiempo concreto, pero acaban perdiendo la oportunidad. 
 
Y esa estrella de allí, seguro que mira apenada como esta habitación luce tan llena con una sola alma que la invade y un solo cuerpo que la pena. Por lo que me considero culpable completo de esta embriaguez amorosa en la que me he sumido, de aquesta manera no me place que otro muera, pues que yo lo merecí.

''Fin'', escribió. A sabiendas de que era mentira.


Las flores del coyote volaron hasta estrellarse en las ventanas nocturnas de todo el vecindario de Manrique. Las estrellas de Manrique esperaron su turno y florecieron tan lejos que Nezahualcóyotl se vio obligado a empezarles otro poema.


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